Ya se encuentra en los puntos de distribución habituales, kiosco Albizua de Amurrio, Restaurante Guzurtegi de Maroño, kioscos de Orduña, restaurante Bideko de Lezama, panadería de Arzeniega, Torre de Arceniega, kiosco de Orozco… El nuevo número de la revista AZTARNA. Gracias a nuestros colaboradores y patrocinadores hemos podido ampliarla con 8 páginas más, manteniendo el precio de 2,50€. Ahora la revista cuenta con 56 páginas en las que damos cabida a los temas etnográficos y culturales del Alto Nervión. Los contenidos de la misma son:
Pág. 3 EDITORIAL.
Pág. 5 IÑIGO ORTIZ DE RETES: EL AYALÉS QUE LE PUSO NOMBRE A NUEVA GUINEA.
Goretti Mendia Urquijo
Pág. 7 AMURRIO Y EL FERROCARRIL.
Jabier Aspuru Oribe
Pág. 15 ANDRÉS, EL PASTOR MÁS JOVEN DE LA HISTORIA EN LA SIERRA SALVADA.
Alberto Luengas Otaola
Pág. 22 A SANTIAGO DE COMPOSTELA POR EL ALTO NERVIÓN.
Salvador Velilla Córdoba
Pág. 29 BASERRIA.
Seratxu Lopez Ortueta
Pág. 31 CENTRO DE ECOTURISMO LAS CASAS DE LA CASCADA.
Sonia de la Fuente
Pág. 34 RINCÓN DEL CASERÍO.
Luiso López
Pág 36 SUCESOS CURIOSOS DE LA CIUDAD DE ORDUÑA.
Salvador Velilla Córdoba
Pág 38 LA PERIPECIA VITAL DE UN VECINO DE SARATXO.
Vicente Arrizabalaga Loizaga
Pág 44 LA COFRADIA MEDIEVAL DE NUESTRA SEÑORA DE ORDUÑA LA VIEJA.
Jose Ignacio Salazar Arechalde
Pág. 51 FOTOS PARA EL RECUERDO.
Conchi Aguillo y Daniel Landaluze
Situado en una zona forestal, a unos 550 metros de altitud en el término municipal de Amurrio, cercano a los barrios de San Roque, Mariaka, Aldama, Pardio y Onsoño. «Para un profano, son un montón de piedras», explica Juanjo Hidalgo, el experto que ha analizado junto a Andoni Aldama, su descubridor, el amontonamiento de piedras en Elexazar. Sin embargo, debajo podría haber restos que dieran alguna pista acerca del topónimo,’iglesia vieja’, y, por eso, Hidalgo ha solicitado una autorización a la Diputación alavesa para realizar una excavación arqueológica en profundidad que desvele el misterio. «Es posible que no aparezca nada, porque los restos no son claros», se apresura a puntualizar el investigador, pero también hay evidencias que hacen sospechar de la presencia de una iglesia en la zona que podría haber servido antes del siglo XVI para poblar el entorno, como ocurre en otros lugares, como Aldama, Onsoño o Trespaderne. En el caso de Elexazar, no existen testimonios escritos de la presencia de edificios, pero la tradición oral sí habla de una iglesia antigua.
El túmulo localizado tiene unas dimensiones de 16 por 16 metros cuadrados y una altura de un metro y medio. Aunque se trata de piedras amontonadas unas sobre otras sin forma definida, «es el aspecto que podría tener un edificio al derrumbarse», explicó Hidalgo. Sobre las piedras se ha depositado hierba y han crecido árboles y maleza.
El descubrimiento del túmulo se realizó durante los trabajos de acondicionamiento del ‘naturbide Kortina’, una de las rutas que rodean Amurrio y que sirven para mostrar la riqueza del valle. En ese caso, se pueden encontrar ericeras, para conservar las castañas, o caleros, donde se elaboraba la cal hasta primeros del siglo pasado.
En la primera cata ya se aprecian las estructuras de la construcción. Estamos a la espera de que aparezcan los primeros restos para datar y confirmar el uso de la misma.
Situado en una zona forestal, a unos 550 metros de altitud en el término municipal de Amurrio, cercano a los barrios de San Roque, Mariaka, Aldama, Pardio y Onsoño. «Para un profano, son un montón de piedras», explica Juanjo Hidalgo, el experto que ha analizado junto a Andoni Aldama, su descubridor, el amontonamiento de piedras en Elexazar. Sin embargo, debajo podría haber restos que dieran alguna pista acerca del topónimo,’iglesia vieja’, y, por eso, Hidalgo ha solicitado una autorización a la Diputación alavesa para realizar una excavación arqueológica en profundidad que desvele el misterio. «Es posible que no aparezca nada, porque los restos no son claros», se apresura a puntualizar el investigador, pero también hay evidencias que hacen sospechar de la presencia de una iglesia en la zona que podría haber servido antes del siglo XVI para poblar el entorno, como ocurre en otros lugares, como Aldama, Onsoño o Trespaderne. En el caso de Elexazar, no existen testimonios escritos de la presencia de edificios, pero la tradición oral sí habla de una iglesia antigua.
El túmulo localizado tiene unas dimensiones de 16 por 16 metros cuadrados y una altura de un metro y medio. Aunque se trata de piedras amontonadas unas sobre otras sin forma definida, «es el aspecto que podría tener un edificio al derrumbarse», explicó Hidalgo. Sobre las piedras se ha depositado hierba y han crecido árboles y maleza.
El descubrimiento del túmulo se realizó durante los trabajos de acondicionamiento del ‘naturbide Kortina’, una de las rutas que rodean Amurrio y que sirven para mostrar la riqueza del valle. En ese caso, se pueden encontrar ericeras, para conservar las castañas, o caleros, donde se elaboraba la cal hasta primeros del siglo pasado.
En la primera cata ya se aprecian las estructuras de la construcción. Estamos a la espera de que aparezcan los primeros restos para datar y confirmar el uso de la misma.
Situado en una zona forestal, a unos 550 metros de altitud en el término municipal de Amurrio, cercano a los barrios de San Roque, Mariaka, Aldama, Pardio y Onsoño. «Para un profano, son un montón de piedras», explica Juanjo Hidalgo, el experto que ha analizado junto a Andoni Aldama, su descubridor, el amontonamiento de piedras en Elexazar. Sin embargo, debajo podría haber restos que dieran alguna pista acerca del topónimo,’iglesia vieja’, y, por eso, Hidalgo ha solicitado una autorización a la Diputación alavesa para realizar una excavación arqueológica en profundidad que desvele el misterio. «Es posible que no aparezca nada, porque los restos no son claros», se apresura a puntualizar el investigador, pero también hay evidencias que hacen sospechar de la presencia de una iglesia en la zona que podría haber servido antes del siglo XVI para poblar el entorno, como ocurre en otros lugares, como Aldama, Onsoño o Trespaderne. En el caso de Elexazar, no existen testimonios escritos de la presencia de edificios, pero la tradición oral sí habla de una iglesia antigua.
El túmulo localizado tiene unas dimensiones de 16 por 16 metros cuadrados y una altura de un metro y medio. Aunque se trata de piedras amontonadas unas sobre otras sin forma definida, «es el aspecto que podría tener un edificio al derrumbarse», explicó Hidalgo. Sobre las piedras se ha depositado hierba y han crecido árboles y maleza.
El descubrimiento del túmulo se realizó durante los trabajos de acondicionamiento del ‘naturbide Kortina’, una de las rutas que rodean Amurrio y que sirven para mostrar la riqueza del valle. En ese caso, se pueden encontrar ericeras, para conservar las castañas, o caleros, donde se elaboraba la cal hasta primeros del siglo pasado.
En la primera cata ya se aprecian las estructuras de la construcción. Estamos a la espera de que aparezcan los primeros restos para datar y confirmar el uso de la misma.
El Ayuntamiento de Amurrio junto con el INEM, a través de una escuela-taller de empleo «Acondicionamiento de entornos naturales e infraestructuras de educación ambiental en el medio rural», ha llevado a cabo diversas actuaciones en el entorno del Centro Ambiental Izarza, además de acondicionar el mismo y sus caminos. Los hallazgos fueron realizados por Andoni Aldama, aportando un valor histórico y cultural al recorrido del Naturbide Izarza. A unos 100 metros de la antigua casa del guarda junto al Naturbide Izarza se encuentran dos ericeras y una carbonera. Las ericeras, conocidas en la zona con el térmono de «kortina», son construcciones en piedra seca, ubicadas en los mismos castañales, lugar en el que acumulaban y conservaban las castañas, formando parte del alimento básico de nuestros antepasados. Como peculiaridad una de las dos ericeras tiene escaleras de acceso, lo que es poco habitual. Para su recuperación, únicamente se han utilizado las piedras encontradas insitu, el aspecto que presentan ahora es bueno, pero originariamente deberían de tener un metro más de altura. Es posible que las piedras que faltan fueran utilizadas en la cercana casa forestal. También se ha recostruido una carbonera y una ericera en Aspaltza, además se ha limpiado un calero conocido con el nombre de Txabarro.